La Selva del Iguazú y sus plantas medicinales.

Una caminata con Saúl Antúnez por la Reserva Privada Yacutinga. Misiones.

Realizar un corto paseo por uno de los sendero de interpretación de Yacutinga Lodge, aunque sea uno de los más cortitos se transforma en una experiencia enriquecedora que abre el umbral al conocimiento empírico y nos brinda la maravillosa oportunidad de compartir la sabiduría local y ancestral, tan arraigada en esta bellísimo país que es Argentina.

Se trata de una caminata de nos más de medio kilómetro por la Selva que nos lleva unas 4 horas en recorrer.

Estamos en compañía de Saúl Antúnez uno de los pilares del Proyecto Yacutinga, un hombre que nació en la Selva, se crió en la Selva, se siente orgulloso de ser parte de ella, amándola y defendiéndola como si fuese su propia familia.

Saúl es un hombre virtuoso. Respeta profundamente el entorno y sabe que el conocimiento sobre las Plantas Medicinales de este ambiente le han permitido a él, a su familia, a sus vecinos mantenerse sanos aún habiéndose criado alejados de cualquier centro medico tradicional.

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Saúl creció y se crió en un ambiente totalmente diferente a lo que podría comprender quienes somos de la Ciudad. En este ambiente de Selva, cuando te sorprende una lluvia, se busca refugio, se disfruta mojarse, uno se empapa, se saca los zapatos y permite que los dedos del pie se agarren a la tierra. En este ambiente, nuestro pasado evolutivo reaparece inesperadamente.

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Dejarlo fluir tiene que ver con la sabiduría ancestral.
Curarse con sus Plantas también.

Al hablar con Saúl y seguir sus palabras, Diogo y yo entendemos que Yacutinga es un lugar sin igual por su respeto a la Selva y su esfuerzo tesonero de conservar este remanente de Selva Misionera. Es por esto que a cada paso que vamos dando en nuestro recorrido por este sendero de interpretación, mientras nos guía Saúl descubrimos cientos de secretos de este verde sin fin.

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Secretos ya casi olvidados. Secretos que aquí siguen vivos y son parte de la vida.

En este verde clorofílico ilimitado, Saúl nos hace notar también la relación de los insectos con las plantas, comenzamos a darnos cuenta que somos visitantes y extraños en un mundo peculiar. Alejados de nuestro día a día comenzamos a darnos cuenta de que es, este mundo natural el responsable en sostener lo que existe con su maravilloso equilibrio y sabiduría nacido justamente de la Creación en si misma.

A poco de iniciada nuestra caminata Saúl nos paró para atraer nuestra atención en un extraño nido.

Una pipa de cera incrustada en la corteza de un árbol. Se trata de un nido de Yatei, un grupo de abejitas sin aguijón del genero Meliponine típicas de la Selva Misionera y fundamental para el mejoramiento de la propuesta floral del bosque húmedo.

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Estas abejitas muy pequeñas, también localmente conocidas como ¨La Rubita¨ gustan de anidar principalmente en dos tipos de árboles que existen acá en Yacutinga: el Alecrín y el María Preta. Estos árboles se distinguen por que la base de su tronco se caracteriza por la formación de costillas y múltiples ranuras, las cuales justamente hacen a la rugosidad perfecta para que este tipo de abejas armaren su nido.
Los nidos cuando ya son viejos y la colonia de abejas es muy numerosa dejan de tener una sola entrada y se los encuentra con múltiples entradas y salidas. De este modo se permite el fluir constante de estos insectos.
La miel de la Meliponia es deliciosa y también muy saludable. Durante varios años en Yacutinga Lodge se subvencionó un estudio sobre las propiedades de esta Miel Silvestre, entre sus curiosidades se descubrió que no contiene azúcar. Si tiene fructosa y la polinización principal se basa en la floración del Palmito (Euterpe edulis), con presencia muy frondosa en este lugar.

Mientras que curiosos, observabamos el ir y venir de estas dorados abejitas, Saúl nos contaba cómo el mismo fue ¨mielador¨ de abejas por algunos años. Se acuerda que llegó a sacar aproximadamente 20kg de miel de uno solo nido de ¨Las Rubitas¨.

Caminamos interesados y a los pocos pasos descubrimos que cerca del nido de Yatei hay una planta Pipi, o Petivería. Esta planta es una anestesia natural muy útil para las dolores de muela. Para aplicarla, es necesario sacar la planta del suelo pues es en la raíz que el efecto anestésico es más fuerte. Por eso, debe morderse directamente la raíz con la zona dolorida o hervir sus hojas y lavar una herida o área dolorida si se necesita aliviar el dolor ligero.

Continuamos la caminata, nos damos un respiro al encontrar una Guabirá (Campomanesia xanthocarpa) . Esta Mirtácea florece de septiembre a octubre y fructifica al llegar el Verano. Tiene múltiples propiedades medicinales, son útiles su cáscara, frutos y hojas por sus efectos astringente, anti-diarreico, siendo especialmente muy eficiente contra la cistitis y uretritis. Incluso hay quienes con sus hojas preparan una infusión que alivia el dolor de estomago.

Algunos huéspedes de Yacutinga que comparten esta caminata le preguntan a Saúl sobre que es bueno para el dolor de cabeza. Saúl, responde rápidamente que existen distintos dolores de cabeza y que estos se producen por distintas dolencias. Para cada una de ellas hay distintos remedios naturales. Si uno está mal del estómago y por ello le duele la cabeza entonces hay varias alternativas.

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Es entonces cuando Saúl saca su machete, busca y encuentra. Comienza a pelar un pedacito de corteza de un pequeño arbolito a su derecha, se trata del Palo Amargo (Quassia amara).
Saúl nos cuenta que al dejar reposar un pedacito de esta cáscara en un vaso de agua por 30 minutos hasta que el agua quede turbia se logra un excelentísimo tónico para resolver problemas de estomago, hepáticos o digestivos.

Seguimos avanzando en esta caminata tranquila, deslumbrados por la frondosidad del paisaje, los miles de verdes y reflejos. Los diversos estratos de vegetación, intrincados y caprichosos. Refugio de cientos de aves e insectos. Todos ellos parte de la orquesta que nos aturde con su música esta Selva viva.

 

Saúl nuevamente llama nuestra atención. Estamos ante una Caroba (Jacaranda caroba). Nos explica que su cascara es también medicinal. Se utiliza fundamentalmente para curar enfermedades de trasmisión sexual, es un potente desinfectante. Son tratamientos que duran mucho tiempo, debiéndose beber el agua hervida con la cáscara diariamente. Esta infusión se puede guardar fría en la heladera para conservar sus propiedades durante un par de días.

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Seguimos avanzando entusiasmados, Saúl nos muestra una hoja muy curiosa.
Su forma delata el nombre de esta planta. Se trata de una Pata de Vaca. Saúl nos comenta que hay diversas especies presentes de este grupo de árboles. Incluso la forma curiosa de la hoja se encuentra también en algunas lianas de la Selva. En este caso sirven para aliviar el dolor de cálculos renales o infecciones urinarias. Se bebe una infusión hecha con las hojas, raíz y tronco de la Pata de Vaca.

Va pasando el tiempo y seguimos maravillados con el conocimiento de Saúl, pensamos en toda la información que se ha perdido al destruir estas Selvas, en tantas cosas buenas que la naturaleza nos provee y que con nuestra ceguera civilizada dejamos escapar. Nos vamos dando cuenta que la Selva es un laboratorio natural.

De este tipo de pensamientos volvemos cuando Saúl nos señala una Congorosa (Maytenus iliciflora). El raíz de ese árbol es medicinal y se usa para las infecciones en el sangre. Debe hervirse un poco de la raíz y tomar el agua. Ayudará a limpiar el sangre. Saúl, nos advierte que debemos tener mucha atención con esta planta por que existe otra muy parecida cuya corteza segrega una especie de leche sumamente toxica y maligna.

Pegadito a la Congorosa hay un Llantén (Plantago australis). Con la plantita entera se puede hacer un té que se toma para limpiar las vías respiratorias. Para el resfriado es una excelente infusión.

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Seguimos caminando plácidamente por este sendero de conocimiento, simplemente sorprendidos por lo que la Selva tiene guardado. Imaginamos aquellos primeros exploradores y biólogos que llegaron a principios del Siglo XIX a las Américas para inventariar y conocer los miles o quizás millones de nuevos seres vivientes que vivían en nuestro Continente. Imaginamos sus hallazgos y sorpresas al explorar estos bosques húmedos, milenarios y frondosos, Visualizamos su interacción con las etnias originarias.

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Por unos minutos nos transportamos mentalmente a la Tierra sin Mal.

Al ratito, delante nuestro, Saúl nos detalla un Ambai (Cecropia adenopus) . El árbol que camina. Sus raíces buscan los lugares donde el sol pega más fuerte en la Selva. Es una colonizadora con múltiples virtudes homeopáticas. Con sus brotes y flores se prepara una infusión maravillosa y riquísima. Cremosa y mezclada con Miel de Yatei aleja los resfriados, las bronquitis. El té de Ambai protege nuestros sueño, nos deja descansar en paz alejados de pensamientos negativos.

Continuamos, es el turno de la Ortiga Brava, del Timbo, de la Pariparoba y de tantas otras plantas silvestres de esta Selva, cuyos nombres extraños y hasta extravagantes a nuestros oídos nos recuerdan la vigencia de la Cultura Guaraní.

Es así que en esta experiencia donde se nos ha mezclado el poder curativo de las plantas, sus semillas, hojas, aromas e insectos relacionados hemos aprendido muchísimo.

Probablemente al volver a la civilización no recordemos que planta sirve para que dolencia. Lo que seguramente recordaremos es que en este mundo de Saúl, en esta Tierra sin Mal, todo sirve y todo se recicla. Todo es parte y todo es uno.

Hay plantas que sirven para dejar el pelo más suave y sedoso, otras que sirven para matar. Hay Plantas que sirven para curar el dolor de estomago y otras para alimentar.

Saúl nos ha enseñado mucho. Sin dudas nos ha dejado claro lo que estamos perdiendo.

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Esperamos les haya gustado esta vivencia compartida en uno de los senderos de la maravillosa Reserva Privada Yacutinga !

Joana Antunes y Diogo Oliveira
Yacutinga Lodge – Misiones- Argentina
7 de Noviembre 2018