Reserva ambiental
La Reserva Natural Privada Yacutinga cubre 570 hectáreas, formando parte de las 270.000 hectáreas protegidas incluidas en el Corredor Verde; tratándose de una amplia zona de Conservación del Bosque Atlántico Interior. A su vez, esta área forma parte de una red internacional de sitios reconocidos por su extraordinario valor para la conservación de las aves.
La impactante presencia de varios estratos de vegetación superponiéndose desde el suelo hasta las altas copas de los árboles, la profusión de enredaderas de todo tipo y tamaño, las cuales crean un intrincado y enmararañado soporte para numerosas epífitas que cuelgan de todo lo que les puede brindar algún tipo de soporte; el espacio libre entre los distintos niveles vegetales poblado de aves multicolores como tucanes, pavas de monte, trogones y carpinteros;
La vida en una de sus expresiones más ricas dentro de un marco poblado de especies, de sombras, de dimensiones y de colores, hace que sea prácticamente imposible describir en palabras esta Selva.
Esta combinación de tan alta bio-diversidad, es el resultado de un caos natural, que constituye un todo y tan solo puede ser comprendido por aquel que ha visto y admirado algo similar e inolvidable.
La selva Sub-Tropical se impone en su conjunto, es admirable en sus partes y sumamente curiosa en sus detalles. El majestuoso silencio que en algunos momentos domina esta Selva hace que nuestros oídos disfruten de una sensación infinita como al mismo tiempo nos alerten sobre un próximo cambio en el clima. El canto de las aves, el zumbido de los insectos y el rumor de la brisa atravesando las ramas crea una conspiración, que suele romper esta calma silenciosa y opresiva. Estando en plena Reserva Natural nos re-encontramos con nuestras raíces evolutivas, descubrimos nuestros sentidos, ya casi atrofiados por la vida ciudadana.
La conciencia de encontrarse en la Selva, lejos de la civilización, apartados de todo lo que conocemos por una vastedad verde que no tiene fin y en la cual tan solo podemos ver algunos metros produce sensaciones profundas que no pueden ser explicadas con la razón.
Seguramente, la Selva puede ofrecernos el marco donde nuestro interés en la vida silvestre se manifiesta al disfrutarla de una manera única. El espectáculo que nos presentan las primeras horas del día, con su luz fluyendo a través del follaje decorado por las gotas del rocio, rodeados por aves que comienzan su día es indudablemente seductor.
Uno puede disfrutar de este espectáculo, mientras que el sol describe su arco y va conquistando los niveles mas altos del bosque.
Mamíferos, aves e insectos se hacen dueños del anochecer más fresco para activar su ciclo de vida, se alimentan, se procrean y en síntesis trabajan por su supervivencia, creando una sinfonía de sonidos diversos y curiosos, los cuales permanentemente atraen el interés de los oídos conocedores de la Selva, como también de aquellos que nos visitan por primera vez.



















