La Fiebre Amarilla y su influencia en los Monos Aulladores

La influencia de la fiebre Amarilla y la degradación del medio ambiente en los monos aulladores que habitan en Argentina

aullador-rojoLos primates son una de las especies más cercanas al hombre en el camino evolutivo; pero sobre todas las cosas cumplen un importante rol como regeneradores de la naturaleza. Sin embargo, las dos especies de monos “aulladores” que habitan en la Selva misionera; sufren amenazas que ponen en peligro su supervivencia. Una de ellas, es la fiebre Amarilla. En Argentina, casi es 80 % de la “Selva paranaense o misionera”, presenta algún grado de deterioro; y solo en el Parque Nacional Iguazú, -que rodea a las Cataratas-, algunas reservas provinciales y otras privadas como Yacutinga, los bosques naturales poseen un buen grado de conservación. En el resto de la región, la constante deforestación, la explotación agrícola-ganadera, la instalación de grandes represas hidroeléctricas, y la proliferación de carreteras que fragmentan los bosques; generan un desequilibro tan grande en los ecosistemas naturales que bien podrían contribuir a la emergencia de virus, como la fiebre Amarilla.

Se estima que a estos factores, le se suman las elevadas precipitaciones y temperaturas cálidas que también podrían influir en la generación de los “hábitats ideales” para la reproducción de las especies de mosquitos que actúan como vectores del virus de la fiebre Amarilla.

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Los Monos en la Selva Misionera

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La influencia de la fiebre Amarilla y la degradación del medio ambiente en los monos aulladores que habitan en Argentina.

Los primates son una de las especies más cercanas al hombre en el camino evolutivo; pero sobre todas las cosas cumplen un importante rol como regeneradores de la naturaleza. Sin embargo, las dos especies de monos “aulladores” que habitan en la Selva misionera; sufren amenazas que ponen en peligro su supervivencia. Una de ellas, es la fiebre Amarilla.

En Argentina, casi el 80 % de la “Selva paranaense o misionera”, presenta algún grado de deterioro; y solo en el Parque Nacional Iguazú, -que rodea a las Cataratas-, algunas reservas provinciales y otras privadas como Yacutinga, los bosques naturales poseen un buen grado de conservación. En el resto de la región, la constante deforestación, la explotación agrícola-ganadera, la instalación de grandes represas hidroeléctricas, y la proliferación de carreteras que fragmentan los bosques; generan un desequilibro tan grande en los ecosistemas naturales que bien podrían contribuir a la emergencia de virus, como la fiebre Amarilla. Se estima que a estos factores, le se suman las elevadas precipitaciones y temperaturas cálidas que también podrían influir en la generación de los “hábitats ideales” para la reproducción de las especies de mosquitos que actúan como vectores del virus de la fiebre Amarilla.

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